Fundación de Cartagonova
La fundación de una nueva ciudad es siempre un momento muy especial. Se para todo y sólo hay energías y fuerzas para el acto de fundación, el cual pueden ser varios días, semanas o meses. En el caso de Cartagonova literalmente se hizo tabula rasa al fundar Roma una “Nova Cartago”, la cual llegaría a ser Colonia Urbs pasando a depender directamente de la ciudad de Rómulo y Remo. La civilización romana era muy supersticiosa y sabía que si no alguno de los elementos que les habían sido transmitidos no era ejecutado como debiere el mal y la desgracia se apoderaría de ese lugar recientemente generado.

Para llegar al rito final primero el entorno debía poseer una serie de características:
Debía haber agua, porque eso significaba que habría vida
Debía ser un lugar estratégico, como Qart-Hastd
Debía ser fácilmente defendible. Lo era, pues sólo tenían que unir con tramos de muralla las 5 colinas de la ciudad, aprovechando además lo construido por los cartagineses
Las tierras de su alrededor debían ser fértiles, símbolo de que habrá frutos y se podrá generar alimento
Que haya abundante madera, para la construcción.
Que éste bien comunicada o que se puedan hacer las vías de comunicación de forma sencilla. Así vemos las salidas por la Via Tarraco y la Via Emerita Augusta.

Una vez que el entorno era considerado apto para la fundación entraban en escena los augures, los sacerdotes encargados de generar el perímetro sagrado en cuyo interior se construiría la ciudad. La idea es que los propios dioses eligieran las entradas y salidas y el propio desarrollo del perímetro de la ciudad por lo que se ubicaba el Este (salida del sol) y a partir de ahí se realizaba el perímetro primigenio de la urbe (la inaguratio) generado por una arado tirado por animales. En donde los animales se detenían se generada una de las puertas de la ciudad y si por alguna causa caía algo de tierra fuera del perímetro mientras se realizaba el surco, un encargado debía colocarla en el interior. Todo lo que quedara dentro del círculo primigenio era sagrado y protegido por los dioses.

Una vez con el perímetro claro (en Cartagonova se tuvieron que adaptar a las características del terreno), se procedía a demilitatio: ubicar en el interior del perímetro las tres zonas de la ciudad: sagrada, pública y residencial). Tras ello un flamen consagraba a la tríada capitolina (Júpiter, Juno y Minerva) el lugar tras lo que se dividía el territorio en centurias que eran distribuidas entre los colonos.

Pero antes de ello los augures debían haberse percatado de dos condiciones más sin las que el rito de fundación no podía terminar: que aves hubieran sobrevolado el perímetro en algún momento (de nuevo símbolo de vida) y que pollos picoteen el suelo una vez fundado, pues de lo contrario el suelo no sería fértil.


