Cartagena desde la Leyenda: `El Cementerio de Santa María´

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El Cementerio de Santa María

Ocupando las calles del Aire, Callejón de Estereros, Calle San Miguel, Calle Jara y Callejón de Bretau estaba el primer cementerio del que tenemos constancia documental escrita de Cartagena, datado en el año 1.527. Fue construido aprovechando la ermita homónima que dependía de la Iglesia Mayor de La Asunción (actual Catedral Santa María La Vieja) porque era necesario un lugar donde enterrar a los fieles y en donde, además, se pudieran hacer misas y rogativas.

En la zona se habla de que en ocasiones se ve la figura de un hombre con un saco que desaparece en la noche. Muchas personas afirman que lo han visto pero nadie ha podido interactuar con él. Revisando los archivos municipales hemos conocido la figura de un musulmán, llamado Babá, y que dicen que era “propiedad” de Juan Bautista Machabelo; este personaje ayudó muchísimo en las epidemias de 1.676, y que las noticias recogidas de las crónicas de la época hablan de un hombre que portaba a los cadáveres en sacos para enterrarlos en el cementerio de Santa María y San Miguel, los cuales en épocas epidémicas llegaban a picos de 176 enterramientos al día (Alberto Colao), lo que produjo que un aumento de actividad energética en la zona que nos ocupa.

Disposición del cementerio: 1-Cementerio de Santa María, junto a la ermita del mismo nombre, 2-Cementerio de San Miguel, 3-Capilla de San Miguel (Fuente: Cartagena Sobrenatural)

Muy cerca de la ermita era donde estaban enterrados los niños y a los más pequeños pues se tenía la concepción de que al colocarlos cerca de un lugar sacro (la ermita) estarían más próximos del cielo. Lo curioso de este caso es que en las zonas en las que se situaban estas tumbas algunas personas más sensibles registran episodios nocturnos muy sorprendentes. Antonio nos cuenta que muchísimas noches se despierta a sobre las 3 y las 4 de la madrugada sin ningún motivo aparente, Coral nos dice que todas las noches que duerme en su casa tiene pesadillas, unas pesadillas relacionadas con niños que morían de una forma muy macabra con desmembramientos, atropellos, suicidios, etc. En ocasiones se ve a ella misma muriendo de diferentes formas, todas ellas violentas; en este sentido es muy curioso que sólo le sucedan estos casos en su casa de esta zona de Cartagena, y no en otros lugares, por lo que hemos de pensar que los edificios construidos sobre el recinto de estos cementerios deben de haber quedado impregnados de alguna energía que conecta directamente o interfiere en personas con una mayor sensibilidad que otras. Bien por los residuos y gases desprendidos por los cuerpos enterrados o bien porque existen energías en el ambiente lo verdadero de este caso es que estas sensaciones son reales en estas personas que desconocían que vivían sobre cementerios, ya que lo han descubierto al hablar con nosotros y han podido de esa manera somatizar y entender un poco más las experiencias que han vivido, llegar a comprenderlas. Esto no cambia nada pero al menos tranquiliza a estas personas que no sabían por qué les estaba sucediendo este tipo de fenómenos.

Otra historia que os vamos a traer en este momento de la mano de Juan Soler Cantó y sus “Episodios Legendarios” es la de un chico que murió a manos de los corchetes, los agentes de la ley que en Cartagena deambulaban en los siglos XVI, XVII y XVIII. Es la antesala de la actual guardia civil y toman su nombre de los propios botones de su uniforme.

Guardia Corchete (Fuente: Cartagena Sobrenatural)

Es la historia de un joven llamado Ismael que estaba enamorado de una chica llamada Cecilia. Ambos jóvenes y alocados que llevaban su pasión a todos los rincones de la ciudad, incluso en el cementerio de Santa María, pues pensaron que era un lugar idóneo para sus encuentros amorosos ya que nadie los podía molestar, ni ver, como es lógico. Todos los días se veían sobre la medianoche y cuenta la leyenda que una noche que habían quedado ella no se presentó, aspecto que a él le sorprendió pero no le dio mayor importancia. Llegó el día siguiente y tampoco apareció y así a lo largo de 15 días.

El día que hacía decimosexto Ismael se puso a leer las lápidas que tenía alrededor del punto de encuentro donde solía quedar con su amada, justo en la zona que hoy ocupa el Callejón de Estereros. Cuando apreció que estaba pisando la tumba de su querida Cecilia gritó con tal virulencia que muchos vecinos lo escucharon y salió como alma que lleva el diablo. En su carrera fue interceptado por la guardia urbana, los “corchetes” quienes le dieron varias veces el alto, a lo que el joven no hizo caso. Pensando que era un malhechor lo interceptaron y acabaron con su vida en las proximidades del Callejón de Bretau, entre el propio callejón y la Calle Jara. Desde entonces se dice que su alma vaga por la zona espantando a quienes osen pasar a la zona donde su amada está enterrada y donde a él lo mataron las fuerzas de la ley.

Escrito por Santi García,
Rutas Misteriosas y autor del libro “Cartagena Sobrenatural”