Cartagena `Desde la Leyenda´ , Casas Mortuorias, escrito por Santiago García

¿Alguna vez te has planteado cómo se hacían los velatorios de las personas fallecidas antes de la existencia de los tanatorios actuales o en zonas alejadas de núcleos urbanos en donde son hay posibilidad de tener un tanatorio cerca?

 

Por norma eran en las llamadas Casas Mortuorias destinadas para ello en algunas ciudades o en casas particulares. Las primeras, además, podían dedicarse a ese uso en exclusividad previo canon por el uso de las habitaciones, aunque era muy habitual que estas casas tan especiales fueran usadas para cualquier necesidad, fuese funeraria o no; esto quiere decir que en un momento determinado podían ser simples almacenes de ropa, por ejemplo, y a los pocos días albergar un velatorio.

 

En su interior se preparaba el féretro un poco inclinado con el cadáver en su interior, flanqueado por 4 candelabros de pie alto con velas encendidas a lo largo de todo el proceso de vigilia, unas 72 horas. Este era el tiempo que según la tradición necesitaba un alma para ser consciente de que no pertenece ni al cuerpo que acaba de morir ni a este mundo, pudiendo comenzar así su tránsito hacia el más allá.

 

De la misma manera se tapaban relojes y espejos. Los primeros para simbolizar que el tiempo se ha detenido para esa persona, que ya no existe el tiempo en su nueva realidad; los segundos para protegerse de una creencia que a más de uno le quitaba el sueño, pues se decía que si en un velatorio te acercabas demasiado a un espejo corrías el riesgo de que tu reflejo te llevase al otro lado, o si te acercabas con una vela encendida podrías ver tu propio funeral. Al taparlos se eliminaba esa posibilidad. Otra tradición era la de colocar líneas de sal en las entradas y en las zonas bajas de las ventanas, para evitar que los malos espíritus y almas errantes entrasen en la habitación.

A continuación se lavaba el cadáver y se le vestía con un traje especialmente preparado para la ocasión y que debía ser negro, normalmente su antiguo traje de novio. En el caso de las mujeres había trajes de novia enlutados preparados también para este crucial momento.

 

Si el cuerpo iba a ser velado en la casa particular se colocaba el cadáver en la cama donde solía descansar hasta la llegada del féretro para su traslado al camposanto.

 

 

 

Era habitual colocar carteles en donde se advertía a los vecinos de la muerte de uno de ellos, para que toda la ciudad fuese a presentar los respetos.

 

Villa Esperanza al menos hasta los años 40 la zona baja de la casa era utilizada para este uso

 

 

En Cartagena sabemos que al menos en las antiguas Villas de Barrio Peral era habitual alquilarlas tras la muerte de los propietarios, como sucede con Villa Esperanza al menos hasta los años 40, en donde la zona baja de la casa era utilizada para este uso, tal y como demuestra la esquela de Carmela Do Campo Guitard, la cual fue velada el 9 de octubre de 1940 en “la casa mortuoria de Villa Esperanza” y que “no recibe duelo por circunstancias excepcionales”

 

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