Una única infusión intravenosa de células madre mesenquimales de la médula ósea, modificadas para llegar hasta el hueso, se asocia a una reducción del 94% de las fracturas por fragilidad en mujeres con osteoporosis avanzada. El resultado procede de un ensayo clínico de fase 1 desarrollado por un equipo de investigadores españoles y estadounidenses y publicado en la revista científica Cell. El estudio demuestra por primera vez en humanos la seguridad de esta estrategia y aporta resultados que apuntan a una posible capacidad regeneradora del tejido óseo. Antes de recibir la terapia, las pacientes sufrían de media más de una fractura cada dos años; tras el tratamiento, esa frecuencia se redujo a prácticamente cero. Además, se ha registrado un aumento significativo de la densidad mineral ósea volumétrica y del área de tejido óseo, así como una mejora sostenida en los marcadores bioquímicos de formación ósea.
El ensayo es fruto de la colaboración entre el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia (HCUVA) y el Miami Veterans Affairs Medical Center (Estados Unidos), y ha contado con la participación de investigadores de la Universidad de Murcia (UMU), del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB) y de grupos académicos de la Red de Terapias Avanzadas (TerCel-TeraV Plus) del ISCIII. El trabajo integra la experiencia de distintos equipos en terapia celular, producción de medicamentos avanzados, reumatología y evaluación clínica y biológica de la osteoporosis. «Estos resultados suponen un cambio de filosofía terapéutica: pasamos de tratar la osteoporosis con fármacos que requieren adherencia de por vida a una terapia regenerativa de una sola administración con células vivas», explica el doctor Robert Sackstein, autor principal del estudio y director del Programa de Glicobiología Traslacional del Miami Veterans Affairs Medical Center.
La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que afecta a una de cada tres mujeres mayores de 50 años y provoca aproximadamente 10 millones de fracturas al año en todo el mundo. En esta enfermedad se produce un desequilibrio entre las células que destruyen el hueso y las que se encargan de formarlo y repararlo: mientras los osteoclastos mantienen su actividad, los osteoblastos disminuyen notablemente su función, particularmente en mujeres menopáusicas. Este desequilibrio provoca una pérdida progresiva de masa ósea y aumenta el riesgo de sufrir fracturas por fragilidad, que también pueden afectar de forma importante a la movilidad y la calidad de vida de las personas afectadas.
Frente a los tratamientos convencionales, basados en medicamentos que requieren administración prolongada, la investigación plantea una estrategia de dosis única: utilizar las propias células de la paciente para estimular la formación de nuevo tejido óseo mediante una única infusión. Para conseguirlo, los investigadores modificaron las células madre mesenquimales obtenidas de la médula ósea de las propias pacientes antes de administrarlas por vía intravenosa, mediante una técnica de ingeniería de azúcares denominada exofucosilación enzimática. El procedimiento añade de forma temporal un azúcar, la fucosa, a una glicoproteína de la superficie de las células y crea una estructura artificial denominada HCELL, que facilita que las células se adhieran al endotelio de los vasos sanguíneos de la médula ósea y puedan entrar en el tejido óseo. La modificación no altera el material genético de las células y desaparece progresivamente después de cumplir su función. «Es como colocar un ‘GPS transitorio’ en la superficie de la célula para dirigirla hacia el hueso», añade Ana M. García-Hernández, coautora del estudio y responsable de la producción celular en el HCUVA.
El ensayo incluyó a diez mujeres de entre 51 y 72 años con osteoporosis avanzada y al menos una fractura por fragilidad, todas ellas tratadas con una única infusión de células madre extraídas de su propia médula ósea. El objetivo principal era evaluar la seguridad del tratamiento, y ninguna de las pacientes presentó acontecimientos adversos graves relacionados con el mismo durante un seguimiento medio de seis años. Los investigadores observaron además una reducción de las fracturas, mejoras en distintos parámetros relacionados con la formación de hueso y una disminución del dolor y la discapacidad. Las biopsias realizadas antes del tratamiento y 120 días después mostraron un aumento significativo del área de tejido óseo.
Uno de los hallazgos que abre nuevas preguntas para la investigación tiene que ver con la edad de las pacientes: el estudio indica que las células madre mesenquimales obtenidas de mujeres con osteoporosis avanzada conservan su capacidad regenerativa, algo especialmente relevante porque cabría esperar que el envejecimiento y la propia enfermedad afectaran a la capacidad funcional de estas células. «Estos resultados indican que las células mesenquimales de pacientes con osteoporosis conservan su capacidad regenerativa y que una única infusión podría producir efectos que se mantienen durante años», señalan José María Moraleda y Luis Linares, coautores principales del estudio e investigadores de los Servicios de Hematología y Reumatología del HCUVA, quienes subrayan que estos resultados deberán confirmarse en estudios controlados con un número mayor de pacientes.
El estudio, cuyas conclusiones han sido publicadas por la revista Cell y referenciadas por Nature por su trascendencia, constituye un primer paso en esta línea de investigación, ya que hasta ahora solo se habían podido demostrar resultados en ensayos in vitro y con animales. Se trata de un ensayo clínico de fase 1 con solo diez pacientes y sin grupo control, por lo que todavía no permite determinar la eficacia del tratamiento de manera concluyente. El equipo de investigación trabaja ya en el diseño de un nuevo ensayo clínico más amplio, previsto para 2027, que permitirá estudiar la terapia en un grupo mayor de mujeres de más de 50 años, mediante ensayos multicéntricos que incorporarán más hospitales, pacientes y países.
El desarrollo de la terapia celular y su administración a las pacientes se llevó a cabo en el seno del grupo de investigación de Hematología y Terapia Celular del HCUVA; la fabricación del medicamento bajo normas GMP correspondió a la Plataforma Sala Blanca del IMIB; y el reclutamiento, seguimiento y evaluación clínica de las pacientes estuvieron a cargo del Servicio de Reumatología del HCUVA, dentro de la Red Española de Terapias Avanzadas (TerCel-TeraV Plus) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), que financió gran parte del ensayo.
