“TIENE QUE SER POR ALGO”, el dominical de Diego de Haro

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Cuando no vivía en esta, que es mi tierra, siempre pensaba que alguna razón habría para que los resultados turísticos que ofrecemos sean tan mediocres. Siempre me gustó conocer y entender por qué no éramos capaces de igualar, al menos, el resultado de nuestras provincias vecinas, teniendo, en nuestro caso argumentos históricos, culturales y naturales que las superan claramente.

Convendrán conmigo en que La Manga y Cabo de Palos son tan cartageneros como la Calle del Carmen, la Virgen de la Caridad o el Icue y no debemos justificar por su lejanía al centro el desconocimiento de sus problemas que, como vemos son los de todos los cartageneros. Es mi obligación advertirles, por si el turismo no les interesa o si el hecho de buscar responsables de los mediocres resultados no les importe, para que dejen de leer esta opinión y pasen a otra cosa… En este periódico es buena hasta la publicidad.

Comentarles que dejar de leer es de lo más común entre las actitudes de muchos de nuestros políticos, que algunos dejaron de leer hace mucho, y que se conforman con estar gestionando pero sin buscar los resultados propios de cualquier gestión. Solo leen en el Twitter esos mínimos mensajes en que hoy se han convertido en la unidad con la que se mide la política. Donde de los su grupo se felicitan mutuamente de lo bien que realizan las labores más insospechadas o las más mundanas, creando así un lugar donde manifestar su adhesión inquebrantable al grupo y de paso alimentar una endogamia política que les aísla y les protege del resto del mundo.

Sesudos informes vienen avalando la gestión de nuestros políticos. Informes generados normalmente por lejanos estudiosos del turismo, funcionarios de alguna universidad o asesores de empresas que miran, como no puede ser de otra forma, por sus intereses. Informes de poca utilidad y digo esto, porque solo y exclusivamente con los resultados se puede presumir de una buena gestión. No basta con la presentación de carísimos estudios que solo son útiles para cubrir la espalda de algún político que prefiera pasar inadvertido a pasar a la historia, y acabando casi siempre en la papelera.

Hemos de reconocer que en esta tierra tenemos problemas; Sobre todo un problema no reconocido y que debiera ser el primero en resolverse y la base donde se resuelvan los demás. Que perjudica claramente a los que viven o pretenden vivir del turismo en esta tierra y de paso a los resultados económicos del turismo regional. El problema territorial, tan evidente para algunos y tan inexistente para otros, no permite crecer ni afrontar de una forma responsable el futuro de la zona turística con más de la mitad de las plazas turísticas de la Región. Por tanto el resultado de la gestión de esta zona es crucial para el buen resultado del turismo regional.

Dos ayuntamientos donde la lejanía se hace patente cada día, en la inversión que realizan y en la dejadez en el mantenimiento de esa imagen turística tan necesaria, donde cada día el turismo de sol y playa será más escaso y donde conviene reciclar nuestra oferta para adaptarla a la nueva demanda. La solución a este problema va más lejos de la gestión del medio ambiente o del número de plazas de hotel.

Es difícil reclamar infraestructuras públicas para la Manga a un alcalde que se debe a sus votantes cuando estos están a muchos kilómetros. En cambio si se aprecia el cariño que se pone a los tributos que genera sin necesidad de esforzarse mucho, y que en un caso representa casi la mitad del presupuesto municipal.

La inversión en infraestructura pública, que siempre es necesaria, se vuelve imprescindible en estas penosas circunstancias que estamos atravesando. Agilizar los procesos burocráticos, y unas normas que den seguridad jurídica y faciliten la inversión privada resultan cruciales en este momento.

El otro punto esencial donde invertir el dinero que se nos cuestiona para esta zona, es en la promoción turística. En estos tiempos de pandemia es un reto muy difícil, pero que tenemos entre todos la obligación de afrontar, confiando en que el éxito y el resultado sea al menos razonable.

Partiendo de que probablemente no exista nada peor para una zona turística que el desconocimiento de su existencia, la promoción de un destino ha de ir más lejos de una simple relación de datos geográficos sobre el mismo. Ha de servir como incentivo al deseo de visitarlo más allá de la información. Diferenciar el destino que es indispensable para cualquier estrategia de promoción turística, se hace imprescindible en estos momentos.

Entiendo que buscar responsables ahora de lo que pudo haber sido y no fue, obligaría a la confección de una lista muy larga.

Demasiados políticos pasaron por responsables sin serlo. Me refiero, como no podía ser de otra manera a los resultados, que suelen ser peores cada año. Los últimos informes publicados nos colocan en la tercera comunidad por la cola en el deseo de visitarla, la tercera por la cola en simpatía de otras comunidades, por delante de Ceuta y Melilla, y la cuarta por el reconocimiento de su existencia. Espero que al menos, por dignidad, y en adelante no se presuma de lo mediocre… Demasiados intereses donde lo último ha sido mirar por el turismo. Construir apartamentos sin medida y sin conocimiento ha hecho de la Manga un lugar inhóspito, con grandes deficiencias en infraestructuras. Comentarles que la última infraestructura pública en la zona con la dignidad suficiente para llamarse así fue la autovía, y de eso hace ya más de 30 años.

Confío en que estas palabras le sirvan a alguien de reflexión y a otros como fuente para el debate. Que en adelante se planteen soluciones que dejen margen al futuro turístico de la Manga. Mientras, seguiremos plácidamente, siempre preguntándonos por qué, entre la entropía y la decadencia.

 

Diego de Haro

 

 

 

 

 

Fotografía facilitada por el escritor.