La entidad advierte de que la presión digital, el aislamiento y las expectativas irreales están agravando el malestar emocional entre niños y adolescentes. El Ayuntamiento y las asociaciones reclaman más prevención, apoyo comunitario y espacios seguros.
La presión de las redes sociales, el aislamiento y las dificultades para afrontar el futuro se han situado en el centro de las reivindicaciones por la salud mental de los jóvenes en Cartagena. La asociación Ápices Salud Mental ha alertado de los efectos que estos factores están teniendo en niños y adolescentes durante el acto celebrado en la plaza del Icue con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.
La jornada, organizada con la participación del Ayuntamiento de Cartagena, Ápices y TP Cartagena RM, ha puesto el foco en la necesidad de proteger el bienestar emocional de la juventud, combatir el estigma y garantizar que las personas con problemas de salud mental puedan acceder a los apoyos que necesitan.
Pepa Hernández, representante de Ápices Salud Mental, ha advertido de que las redes sociales están creando modelos de relación y expectativas que no siempre se corresponden con la realidad. Según ha explicado, la exposición a imágenes de vidas aparentemente perfectas puede generar frustración, aislamiento e inestabilidad emocional.
La representante de la asociación también ha alertado de que cada vez son más los jóvenes que buscan ayuda y ha expresado su preocupación por el aumento del sufrimiento emocional entre este colectivo.
Las redes sociales y el aislamiento, entre los factores de riesgo
El manifiesto leído durante el acto señala que la hiperconexión digital no impide que muchos jóvenes se sientan solos o aislados. La presión por alcanzar determinados modelos de éxito, las relaciones personales más frágiles y el acoso digital pueden aumentar la vulnerabilidad emocional.
El documento también advierte de las consecuencias del ciberacoso y de la exposición a expectativas irreales sobre el aspecto físico, las relaciones y el estilo de vida. Estas situaciones pueden generar frustración y desorientación en una etapa especialmente importante para el desarrollo personal.
Ante esta realidad, las entidades reclaman entornos seguros y libres de violencia, así como medidas de prevención y acompañamiento desde edades tempranas.
Vivienda y empleo también afectan al bienestar emocional
Las reivindicaciones del manifiesto van más allá del entorno digital. El texto señala la precariedad laboral y las dificultades para acceder a una vivienda como obstáculos para que los jóvenes puedan desarrollar un proyecto de vida independiente.
La incertidumbre sobre el futuro, la falta de oportunidades y la ruptura de los vínculos personales pueden agravar las situaciones de vulnerabilidad. Por ello, el documento reclama reforzar el apoyo comunitario y favorecer la participación social de las personas con problemas de salud mental.
También defiende que quienes tienen experiencia directa con estos problemas sean escuchados a la hora de diseñar las políticas públicas que les afectan.
El Ayuntamiento reafirma su compromiso con la salud mental
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha participado en el acto y ha reiterado el compromiso municipal con las personas que conviven con problemas de salud mental, sus familias y los profesionales que las atienden.
Arroyo ha defendido la importancia de hablar de bienestar emocional con naturalidad y de pedir ayuda cuando sea necesario. También ha destacado el papel de la red de atención sociosanitaria y comunitaria para acompañar a quienes atraviesan dificultades.
Durante la jornada se ha recordado asimismo la declaración institucional respaldada por unanimidad en el Pleno municipal, según ha señalado la alcaldesa.
En el acto han estado presentes los concejales Jesús Giménez, Manuel Torres, Cristina Mora, Isabel Andreu y Mercedes Graña.
La juventud, con derecho a un futuro digno e inclusivo
El manifiesto concluye con una reivindicación de oportunidades, autonomía y participación para las nuevas generaciones. Sus promotores reclaman que la salud mental deje de ser motivo de estigma o exclusión y que un diagnóstico no se convierta en una barrera para desarrollar una vida plena.
El documento insiste en la necesidad de recuperar proyectos personales, fortalecer las relaciones y garantizar que la infancia y la juventud crezcan en entornos saludables, diversos e inclusivos.
El mensaje central de la jornada es que la prevención y la atención a la salud mental requieren una respuesta colectiva, en la que participen las administraciones, las entidades sociales, las familias y la propia juventud.
