Cartagena registró este viernes 17 de julio dos incendios de vehículos en distintos puntos del municipio que movilizaron a los efectivos de Bomberos y Policía Local. Ambos siniestros causaron daños materiales significativos y tuvieron que intervenir diferentes dispositivos de emergencia para controlar la situación.
Motocicletas en llamas en San José Obrero
El primer incendio ocurrió pasadas las 15:00 horas en la calle Tomás Tallaire de San José Obrero, donde tres motocicletas de gran cilindrada estacionadas frente a varios edificios residenciales se envolvieron en llamas. El fuego se propagó rápidamente, afectando las fachadas de dos inmuebles cercanos. Los daños también alcanzaron la red trenzada de una de las viviendas y el cuadro general de protección de otra, lo que obligó a alertar a la compañía eléctrica para reparar la instalación dañada.
Además de las motocicletas completamente calcinadas, el incendio dañó una persiana de una vivienda y los laterales y partes traseras de tres turismos estacionados en las inmediaciones. Los bomberos desplegaron el vehículo de primera salida y emplearon chorros discontinuos de agua para extinguir el fuego sin poner en riesgo a los ocupantes ni causar daños por cortocircuitos eléctricos.
Bomberos, Policía Local y Guardia Civil trabajaron conjuntamente para controlar la situación. El interior de las viviendas resultó afortunadamente sin afectaciones, aunque los efectivos no pudieron inspeccionar completamente una de ellas al no estar presente el propietario en el momento de la intervención. Según los partes oficiales, el origen del siniestro aún está pendiente de determinarse por la investigación correspondiente.
Turismo en llamas en el acceso a La Manga
Alrededor de las 20:00 horas, tan solo horas después del primer incendio, se registró un segundo siniestro en el kilómetro 1 de la Gran Vía, en el acceso a La Manga. Un Volkswagen Golf TDI se incendió en uno de los carriles de entrada, originando retenciones de hasta tres kilómetros que afectaron considerablemente el tráfico de la zona.
En este caso, el fuego fue localizado en el motor del vehículo y, sorprendentemente, ya había sido extinguido cuando los efectivos municipales llegaron al lugar. Dos bomberos de Madrid que se encontraban de vacaciones circulaban por la zona en ese momento y actuaron con rapidez, utilizando un extintor de polvo procedente de una farmacia cercana para controlar las llamas.
Una vez en el lugar, los bomberos municipales retiraron el turismo fuera de la vía para restablecer la circulación normal. Además, desconectaron la batería del vehículo para evitar cualquier posible reinicio del fuego por cortocircuitos. El conductor, un varón de 34 años, resultó ileso en el incidente.
Ambos incendios ponen de relieve la importancia de la respuesta rápida de los servicios de emergencia y, en el caso del segundo siniestro, la relevancia de la colaboración ciudadana en situaciones de riesgo.
