Una escultura de bronce con historia propia
La pieza, de 2,40 metros de altura, es obra del escultor Salvador Amaya, a partir de un boceto original del pintor Augusto Ferrer-Dalmau. Su elaboración partió de cerca de 1.000 kilos de barro, posteriormente fundidos en bronce. Durante una visita al taller de Amaya en Toledo el pasado marzo, Pérez-Reverte mostró su emoción al ver los detalles de indumentaria, cicatrices y arrugas de la figura, a la que llegó a definir como «su Alatriste».
La base del monumento incorpora sillares históricos procedentes del Arsenal Militar de Cartagena, cedidos por la Armada, en reconocimiento a su estrecha vinculación con el proyecto.

















