La UMU, a la vanguardia internacional de la fabricación aditiva con la adquisición de un sistema de impresión 3D de última generación

En el sistema público solo existe otra con las mismas características en la Universidad Complutense de Madrid.

La Universidad de Murcia (UMU) ha anunciado la reciente adquisición de un sistema de fabricación aditiva o impresión 3D combinada de última generación que posicionará a la institución como un referente internacional en la generación de dispositivos de geometría compleja y modelos anatómicos hiperrealistas.

Esta inversión valorada en cerca de 492.000 euros y adquirida gracias a cofinanciación FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo Regional), será gestionada a través del Servicio de Investigación Biosanitaria (SIB) del Área Científica y Técnica de Investigación (ACTI) y permitirá desarrollar investigación de frontera, especialmente en el ámbito biosanitario, al tiempo que transformará la docencia y la práctica clínica en la Región de Murcia. Entre sus múltiples usos, podrá emplearse para la fabricación de dispositivos quirúrgicos y biotecnológicos y para la realización de modelos anatómicos hiperrealistas que sustituyan a simuladores, cadáveres o animales de experimentación y permitan ensayar cirugías complejas con total seguridad.

Un salto tecnológico sin precedentes

El nuevo equipo, un modelo Stratasys J850, destaca de entre otros sistemas de fabricación adictiva avanzada por su capacidad única de combinar simultáneamente hasta siete materiales funcionales con diferentes texturas, densidades y colores, alcanzando resoluciones hasta ahora imposibles.

La elevadísima precisión en el sistema de fabricación permite que a partir de imágenes digitalizadas sea posible la construcción de modelos que replican fielmente las propiedades biomecánicas de los tejidos humanos, diferenciando a este equipo de cualquier otra tecnología disponible en el entorno. De hecho, actualmente solo existe un sistema de fabricación aditiva de características similares en un centro público en España, ubicado en la Universidad Complutense de Madrid y dos a nivel privado, pero los elevados costes de sus tarifas los hacen inaccesibles para gran parte de la comunidad investigadora.

La incorporación de esta tecnología en la Universidad de Murcia ejercerá un impacto directo en múltiples áreas y son más de una veintena de grupos de investigación de la UMU los que esperan la inminente puesta en marcha del equipo en las instalaciones del ACTI para aplicarlo a sus proyectos. Entre las aplicaciones que se abordarán ya en un primer momento destacan las relacionadas con la creación de modelos que faciliten desde nuevas perspectivas el estudio de enfermedades como la enfermedad de Parkinson y el alzhéimer, o el desarrollo de lentes intraoculares de alta resolución y dispositivos de reproducción asistida poco invasivos y de alta precisión.

El impacto previsto de las soluciones a la investigación derivadas del uso del equipo es tal que podría ser de utilidad no solo para universidades y centros de investigación regionales y nacionales, sino también para las empresas biotecnológicas, alimentarias o de ingeniería, que podrán reducir el tiempo de comercialización de sus productos gracias al empleo de prototipado rápido.

El valor del ACTI en la optimización de recursos públicos

La adquisición de este modelo de fabricación aditiva de última generación evidencia la importancia estratégica del ACTI como la mayor estructura pública de soporte a la investigación en el ámbito regional.

El ACTI, del que forma parte el SIB, servicio que gestionará el equipo, incluye un importante equipamiento de alto coste gestionado por casi 70 profesionales altamente cualificados y especializados en diferentes disciplinas que, agrupados en un total de 8 servicios en función de las técnicas a las que dan soporte, garantizan la optimización de los recursos públicos disponibles para la investigación. Prueba de su relevancia es que anualmente proporciona servicio a más de 1.000 usuarios y 200 grupos de investigación y empresas.

Dentro del ACTI, el SIB cuenta con personal altamente formado para el manejo del equipo adquirido y que dispone de una experiencia de casi 40 años apoyando el diseño y fabricación de instrumentación científica. Prueba del compromiso del SIB con el uso de los recursos públicos al servicio de la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía fue su participación en el desarrollo del primer respirador artificial murciano durante la pandemia de la COVID-19.

En este sentido es esperable que la incorporación del nuevo sistema de fabricación aditiva, posibilite futuras colaboraciones con los profesionales de la salud que, a través de la gestión optimizada y coordinada de los recursos públicos podrán a muy bajo coste para las arcas públicas, mejorar notablemente la planificación de las cirugías gracias a la generación de modelos anatómicos que reproduzcan las estructuras a intervenir y la construcción de dispositivos médicos de alta precisión a emplear en las intervenciones, todo ello en beneficio de la sociedad murciana.

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