Plan Estratégico NAVANTIA 2026-2029- UNA CORTINA DE HUMO POR PARTE DE LA DIRECCION

CCOO Industria Navantia Intercentros ha emitido un comunicado en el que denuncia que el Plan Estratégico 2026-2029 de Navantia repite una fórmula ya conocida: grandes anuncios, objetivos inflados, mucha propaganda y, una vez más, la plantilla colocada en el centro de los sacrificios.

El propio documento reconoce problemas estructurales que este sindicato lleva años señalando: subactividad, dependencia de decisiones políticas, elevados costes en la organización estructural de la empresa sin beneficio económico y ausencia de una planificación industrial estable. Pero reconocer los problemas no basta. Lo grave es que, una vez más, las soluciones pasan por «ajustes organizativos», «flexibilidad laboral» y «reordenación de plantilla», es decir, por trasladar y aumentar la presión a las personas trabajadoras en lugar de afrontar el verdadero debate de fondo: qué modelo industrial necesita Navantia y si hay compromiso real existe para sostenerlo.

Exigencias a la SEPI

Por eso, CCOO le exige a la SEPI:

  • Transparencia: para evitar una privatización encubierta, debe exigírsele a la SEPI que garantice la naturaleza de Navantia como 100% pública.
  • Rejuvenecimiento de plantilla: aumentar la contratación de personal propio para evitar la pérdida de conocimiento y mano de obra.
  • Claridad en inversiones: deben garantizarse presupuestos firmes y claros para una modernización que garantice la competitividad con astilleros punteros.

A esto se suma una cuestión que CCOO considera inaceptable: no hay voluntad real de negociación cuando un documento de esta envergadura se entrega con apenas unos días de margen. Es evidente que la dirección menosprecia el diálogo social, la participación y la negociación. Únicamente quieren cubrir el expediente. Pretende que la representación de los trabajadores y trabajadoras valide a marchas forzadas decisiones orientadas de antemano, sin tiempo suficiente para el análisis, el contraste y la respuesta sindical seria.

El plan vende objetivos ambiciosos como duplicar ingresos, aumentar márgenes, crecer en empleo y alcanzar una alta ocupación industrial, pero el propio texto admite que todo ello depende de factores externos como programas del Ministerio de Defensa, decisiones de la UE o la evolución geopolítica. Es decir, se construye un discurso de crecimiento sin garantías reales, sin certidumbre sobre la carga de trabajo y sin definir los puestos que hay que cubrir: ¿más responsables? ¿más directores? ¿de verdad necesitamos más directivos improductivos mientras se reduce la mano de obra?

Como en planes anteriores, no plantea un sistema de seguimiento/auditoría interna, algo imprescindible para detectar y corregir desviaciones. También se insiste en la reducción de costes, la disminución de personal indirecto, el aumento de la eficiencia y la transformación digital. Traducido al lenguaje real de los centros de trabajo, esto significa más presión productiva, reorganización de puestos, riesgo de precarización y más espacio para la externalización encubierta. Se nos pide más, pero no se ofrecen garantías equivalentes en empleo, derechos ni condiciones laborales.

Además, el documento incurre en una contradicción evidente: anuncia más empleo, rejuvenecimiento y formación, mientras al mismo tiempo plantea ajustar costes laborales, reducir indirectos y flexibilizar la organización. No se puede hablar de futuro, estabilidad y empleo de calidad mientras se prepara por detrás un ajuste interno del modelo laboral.

En el caso de Seanergies, el propio plan reconoce pérdida de contratos internacionales, ralentización del sector y reducción de ambición. Por tanto, no puede presentarse como salvavidas industrial ni como garantía de empleo, sirva como ejemplo el estado actual de Fene o la salida de Puerto Real de esa unidad de negocio.

La posición de CCOO

CCOO lo tiene claro:

  • Sin un plan de empleo.
  • Sin inversiones.
  • Sin formación real.
  • Sin participación de la plantilla.

Todo es puro escaparate. Mucha tecnología en el papel y poca mejora productiva. En resumen, el Plan Estratégico 2026-2029 no nos parece serio: mucho titular, poca garantía y nula voluntad real de negociación. CCOO no va a aceptar que, una vez más, se vendan expectativas en los despachos mientras la incertidumbre, la presión y los riesgos recaen sobre la plantilla. El futuro de Navantia no puede construirse contra sus trabajadores y trabajadoras, ni al margen de su representación sindical.

Últimas noticias