La vicepresidenta y coordinadora regional de Movimiento Ciudadano (MC), Esther Guzmán, ha reclamado la apertura de un debate serio sobre la organización territorial de la Comunidad Autónoma, centrado en tres ejes: el desarrollo efectivo de las comarcas previsto en el Estatuto de Autonomía, la restitución de la provincia de Cartagena y una reflexión sobre la denominación de la propia comunidad. «No pedimos privilegios, exigimos equilibrio, descentralización, la restitución de la provincia de Cartagena y cumplir con el Estatuto de Autonomía», ha resumido Guzmán.
La provincia de Cartagena, herramienta de representación y financiación
MC defiende la restitución de la provincia de Cartagena como mecanismo para mejorar la representatividad política, aumentar la capacidad de influencia institucional y abrir nuevas vías de financiación territorial. «La provincia de Cartagena no pretende dividir nada, sino que pretende repartir mejor, ya que tener más representación significa más capacidad para defender inversiones, infraestructuras y recursos para el conjunto del territorio», explica Guzmán.
La vicepresidenta cartagenerista recuerda que el propio Estatuto de Autonomía reconoce una dualidad institucional: una capitalidad administrativa en Murcia, donde se concentra la mayor parte de los órganos de gobierno, y una capitalidad legislativa en Cartagena, sede de la Asamblea Regional. «Incluso el Estatuto reconoce una dualidad institucional que nunca se ha querido desarrollar plenamente», lamenta.
Guzmán subraya además el peso económico del Campo de Cartagena, motor estratégico del sureste español gracias al puerto, la industria energética, la actividad naval, la agricultura, la universidad y la innovación tecnológica. «La comarca de Cartagena no es una periferia ni un añadido; es uno de los principales motores económicos del sureste español. Precisamente por eso resulta incomprensible que siga sin contar con el peso institucional y político que le corresponde», defiende.
Cuarenta años sin desarrollar el Estatuto
Guzmán recuerda que el Estatuto de Autonomía establece expresamente que la comunidad se organiza en municipios y comarcas, y fija el objetivo de corregir los desequilibrios regionales internos. Sin embargo, más de cuarenta años después de su aprobación, ninguno de estos mandatos ha sido desarrollado por los sucesivos gobiernos regionales.
«Durante décadas nos han dicho que el modelo autonómico era la solución para acercar la administración al ciudadano, pero lo que hemos vivido ha sido justamente lo contrario: una creciente concentración de organismos, inversiones y centros de decisión en torno a Murcia», señala la vicepresidenta. A su juicio, la cuestión no es identitaria sino democrática: «Cuanto más lejos se toman las decisiones de los ciudadanos, peor funciona la administración».
Por último, Guzmán considera legítimo replantear la denominación de la comunidad. «Resulta difícil encontrar en España una comunidad que lleve el nombre de uno solo de sus municipios, y aquí hemos normalizado el nombre de ‘Región de Murcia’. Creemos que una comunidad integrada por diferentes territorios, comarcas y sensibilidades debe aspirar a símbolos capaces de representar a todos», concluye.
