La Guardia Civil de la Región de Murcia ha desarticulado un grupo criminal presuntamente dedicado al robo de cable de cobre del alumbrado público en los accesos al Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia. La operación, denominada ‘Addiction’ y desarrollada en el marco del Plan contra el robo de cobre, se ha saldado con la detención de once personas.
A los arrestados se les atribuye la presunta comisión de delitos continuados de hurto, daños, receptación y contra el medio ambiente.
La investigación comenzó tras la denuncia presentada por el gerente del aeropuerto por la desaparición de cerca de tres kilómetros de cable de cobre pertenecientes a la red de alumbrado de las vías de acceso a la infraestructura aeroportuaria. Los daños ocasionados y el coste de reposición del material sustraído superan los 280.000 euros.
Los agentes de los equipos ROCA de la Guardia Civil asumieron la investigación y determinaron que los robos se habían producido entre los meses de marzo y abril. Según las pesquisas, los autores accedían a las arquetas de las instalaciones eléctricas, cortaban las líneas y extraían largos tramos de cableado.
Durante las actuaciones, los investigadores localizaron en un paraje de la pedanía murciana de Corvera restos de cable quemado, herramientas y otros indicios relacionados con la actividad delictiva. La investigación permitió comprobar que parte del cobre sustraído había sido quemado al aire libre para eliminar el revestimiento plástico y facilitar posteriormente su venta.
El análisis técnico realizado por los especialistas confirmó la coincidencia entre el material recuperado y el cable robado en las instalaciones del aeropuerto.
Las pesquisas también permitieron identificar un vehículo vinculado a los hechos, que fue situado tanto en las inmediaciones de los robos como en distintos centros de gestión de residuos metálicos. En uno de estos establecimientos, ubicado en la comarca de la Vega Media, los agentes detectaron numerosas operaciones relacionadas con la venta de cobre quemado.
Según la Guardia Civil, el grupo actuaba de forma organizada, distribuyendo las funciones entre quienes ejecutaban los robos y manipulaban el material para eliminar su aislamiento, y quienes posteriormente se encargaban de su venta o recepción.
La operación ha permitido recuperar más de un kilómetro de cable de cobre, mientras que la investigación continúa para esclarecer completamente los hechos.
