El Cristo me Mira
Se trata de uno de los aspectos que más desapercibidos pasa cuando admiramos el paso de un trono delante de nosotros pero que si te das cuenta de él quedas asombrado. En la próxima Semana Santa te invito a que te fijes solamente en las imágenes de vestir de los tronos de estilo cartagenero como puede ser el Jesús Nazarenos, el Cristo de la Sentencia, la Virgen del Amor Hermoso, San Pedro, San Juan o Santiago.
Si los miras fijamente a los ojos podrás comprobar cómo te siguen con la mirada; tranquilo que no es un hecho sobrenatural ni extraordinario sino un efecto óptico buscado deliberadamente por el propio escultor.
¿El por qué? Porque son imágenes para salir en Semana Santa y no para estar en una hornacina o en alguna capilla. Esta apreciación es muy importante porque el objetivo último de las tallas es expresar un sentimiento y que éste sea reconocido por el espectador que, en ocasiones, llega a empatizar con él. El escultor sabe que sólo tienes unos segundos para percibir y comprender el pasaje evangélico del tercio que te encuentras observando por lo que ha de hacer todo lo posible para ganarse tu atención. Y no hay algo más llamativo que seas consciente que esa imagen te sigue con la mirada.
Este efecto óptico se consigue colocando los ojos de la imagen en oblicuo, esto es, un poco bizco, dando así la sensación de contacto directo con el espectador y sensación de cercanía. Lo podrás comprobar cuando veas las tallas en el suelo de la Iglesia de Santa María antes de que sean subidas al trono o si te acercas mucho a la capilla en donde se encuentra la imagen todo el año recibiendo culto.
Escrito por Santi García
