Las Saturnalias y el árbol de navidad
El origen pagano de la navidad es conocido como Saturnalias. Durante varios siglos, antes del nacimiento del Cristianismo, la sociedad romana era politeísta y creía en una serie de divinidades protectoras de las distintas áreas de su vida. Para la agricultura y la cosecha se adoraba al dios Saturno, y se celebraban unas fiestas paganas en su honor: las Saturnales.
Originalmente transcurrían entre el 17 y el 23 de diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno, el período más oscuro del año, cuando el Sol sale más tarde y se pone más pronto.
Las labores agrícolas finalizaban en esta época y los campesinos y los esclavos podían permitirse aplazar el trabajo cotidiano.
Durante estas fiestas, que se prolongaban durante siete días, los romanos visitaban a sus familiares y amigos, intercambiaban regalos y celebraban grandes banquetes públicos. Los esclavos gozaban de una gran permisividad; podían vestir las ropas de sus señores y ser atendidos por éstos sin recibir ningún castigo.
Así, se fijó la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre, una fecha arbitrariamente escogida por la Iglesia católica a pesar de la creencia de que Jesucristo nació durante la primavera.
Esta creencia nace de interpretaciones de los Evangelios, que describen que Jesús nació en un momento en que los pastores tenían rebaños al aire libre, algo poco probable en invierno y en una región como Palestina.
El árbol de Navidad, por su parte, podemos rastrearlo en Cartagena desde principios del siglo XIX, aunque en 1876 ya existe alguna noticia sobre su implantación en el municipio.
Con independencia de su simbolismo, recordemos que para los cristianos representa el árbol del paraíso, los adornos las manzanas y el pecado original en definitiva y las luces al mismo Dios que iluminará el mundo con su nacimiento en la época del año más oscura, en la década de los años 70 era tradicional que la Armada y los bomberos colocaran y adornaran un gran abeto en la plaza del rey.
La fotografía de este artículo es del año 1979 y estaba sufragado por el propio Ayuntamiento. Por aquel entonces era iluminado en la tarde del 22 de diciembre y se hablaba de “cientos de bombillas de colores y gran número de bolas navideñas”.

Santi García, Rutas Misteriosas.
Autor del libro Cartagena Legendaria


