‘Desde la leyenda’ , la maldición del faraón Micerinos

 

En el momento en el que oímos la palabra “faraón” nuestra mente, rápidamente, lo asocia intrínsecamente a una maldición, de una forma genérica, y a la maldición de Tutankamón de una manera más directa. Todos hemos escuchado esa leyenda por la que los componentes del equipo de excavación que Howard Carter coordinaba allá por el 5 de abril de 1923 murieron al poco de abrir la tumba de la pirámide, sobre todo la muerte de Lord Carnarvon, mecenas de la exacavación.

 

 

Si en ese año ya se hablaba de una posible maldición es porque en la mentalidad colectiva existía una creencia por la que si alguien osaba perturbar el descanso de los faraones sería castigado. Tal vez esta idea proviniera del año 1838, cuando un misterio barco de origen inglés naufragaba frente a las costas de Cartagena.

Howard Vyse fue un militar británico y apasionado por la egiptología, quien excava en Guiza con Giovanni Battista Caviglia en Guiza en 1835, a lo que, quedándose entusiasmado de lo que veían sus ojos, crear un equipo propio. Fruto de esos trabajos descubre la cámara funeraria de Micerinos (circa 2500 aC), en donde destaca el sarcófago de mármol donde se encontraba el propio faraón.

Se decide llevarlo todo al Bristish Museum – en donde hoy podemos apreciar la momia de Micerinos – pero, en el año de referencia, en la goleta donde se encontraba ese sarcófago de basalto fue sorprendida por una tormenta que provocó su naufragio y su hundimiento.

Lo cierto y verdad es que desde ese año el Sarcófago de Micerinos sólo lo hemos podido apreciar desde los dibujos de Vyse y por alguna infografía en 3D. No obstante han sido muchos los intentos para encontrar los restos de naufragio, desde misiones internacionales propiciadas por la Fundación Clos de Barcelona en 1993 o colaboraciones entre los Gobiernos de España y Egipto.

Es en 1999 cuando todo da un giro inesperado. Desde el Centro Nacional de Investigaciones Subacuáticas con sede en Cartagena se estaban realizando unas labores de prospección por la bahía de la ciudad y se rescatan platos de loza blanca con decoración en azul en donde se podía apreciar la silueta de un barco así como el nombre de Beatrice. Muy posiblemente se había encontrado parte de la vajilla de mesa del pecio; desde entonces, en palabras del ya retirado director del museo ARQVA Dr. D. Iván Negueruela
<<…llevábamos un móvil con un teléfono premarcado para que, en el caso de encontrar el Beatrice, pulsar el botón de llamada y decir: “¡lo tenemos!…”>>

Vyse, por su parte, murió en 1853 a los pocos años de descubrir uno de los mayores tesoros de la Historia reciente; tal vez, la maldición del faraón no sea sólo una leyenda…

 

 

Escrito por Santi García

Responsable Rutas misteriosas

Escritor de Cartagena Legendaria

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