Cartagena `desde la leyenda´ , Caius Numisius, artículo de Santiago García

Caius Numisius

Santiago García

Rutas Misteriosas y autor de Cartagena Legendaria

Una de las primeras familias documentadas cuyos miembros eran ciudadanos romanos de pleno derecho es la adscrita al gens Numisius, quien llegó a adquirir tierras en el entorno del Mar Menor para cosntruir una gran villa, lugar ocupado en parte por el actual Monasterio de San Ginés de la Jara. No en vano la inscripción que lleva su nombre formó parte durante siglos de la mampostería del propio monasterio.

La Real Academia de la Historia nos documenta sobre su figura:

De la familia de los Numisios de Carthago Nova surgieron dos sacerdotes provinciales del culto al emperador en la Hispania citerior: Cnaeus Numisius Modestus y Lucius Numisius Laetus. Aunque no es posible establecer entre ellos un grado de parentesco seguro, no es descartable que Laetus fuera hijo de Modestus, que ejerció el flaminado provincial en los años iniciales del gobierno de Antonino Pío (138-161); esto permitiría situar la vida pública de Lucius Numisius Laetus en los años centrales del siglo II, ocupando el flaminado quizá sólo quince o veinte años después de su padre. Este reducido intervalo se podría explicar por la fuerte personalidad política de Lucius Numisius Laetus, que no sólo desarrolló una larga carrera en su ciudad, sino que ocupó en dos ocasiones el sacerdocio provincial, lo que es claramente excepcional.

Su carrera comenzó en la colonia de Carthago Nova, su lugar de origen y residencia, como edil, para ser más tarde máximo responsable político de la colonia (IIvir), repitiendo en este puesto en un año en que se realizaba censo (IIvir quinquennalis). Ocupó también el sacerdocio del culto imperial en esta colonia (flamen Augustorum) y el sacerdocio oficial del panteón romano (pontifex).

Al término de esta serie de funciones urbanas, fue elevado al orden ecuestre en época de Antonino Pío (138- 161) y al servicio del estado romano se le puso al frente de una unidad auxiliar de infantería, la cohors I Musulamiorum, acantonada originalmente en Syria en época flavia y que desde la época de Trajano (98-117) se encontraba ya en la región oriental de Lycia-Pamphylia.

De vuelta a Hispania, la asamblea provincial de la Hispania citerior (concilium provinciae) le nombró sacerdote anual del culto al emperador (flamen provinciae Hispaniae citerioris) con sede en Tarraco y, con un intervalo que se desconoce, se repetiría el nombramiento, lo que explica que en la inscripción de Cartagena que narra su carrera se diga que fue flamen bis, es decir, en dos ocasiones. Al término de este segundo flaminado provincial, la asamblea local de su ciudad natal decretó que se le erigiera el pedestal con estatua que ha llegado hasta hoy y que debió de ser grabado c. 155-165, en los años centrales de la centuria.”

Uno de los nombres que nunca se podrá olvidar en estos días tan señalados

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