Durante estos días de fiesta, publicaremos un artículo especial cada día relacionado, comenzando con este de hoy viernes.
El tradicional fuego que nunca se puede apagar y que lo verás en las fiestas de Carthagineses y Romanos en las que entraremos a partir de hoy – y que este año, en su XXXV edición, ha recorrido territorios y ciudades desde Linares pasando por Baeza, Quesada, Baza, Huéscar, La Parroquia, Lorca, Águilas , La Palma, Torre Pacheco, Roldán, Avileses, Sucina, Alquerias y El Raal hasta llegar a Cartagena – representa mucho más del inicio de las Fiestas del Mediterráneo. Su significado y su simbolismo va mucho más allá de esto. Vamos a conocerlo un poco mejor.

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Simbolizaba el hogar de todos los romanos, es decir, la ciudad y el estado, y se creía que si este se apagaba era el preludio de una gran desgracia. De acuerdo con la tradición fue Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, quien instauró las vestales como uno de los colegios sacerdotales, protectoras del ese fuego sagrado. Pero según la leyenda su origen se remonta a los propios orígenes de Roma: la primera vestal fue Rea Silvia, madre de Rómulo y Remo.

Fig02
En Cartagonova el culto a Rea Silvia y por ende la creencia del fuego sagrado y de las vestales encargadas de su custodia ha sido documentado en las excavaciones del Teatro Romano de Cartagena, en donde han aparecido fragmentos escultóricos con esa iconografía.

Fig03
Las Vestales tenían como objetivo dirigir los cultos a la diosa Vesta y custodiar el fuego que se encontraría en su templo homónimo. Si por algún motivo el fuego se apagara la sacerdotisa que estuviera al cargo en ese momento era azotada como castigo por su negligencia.

Fig04
Tenían como prohibición mantener relaciones sexuales, pues tenían voto de castidad. En el momento en el que eran ordenadas vestales dejaban la autoridad de su pater familias y pasaban a ser hijas del estado, por lo que cualquier relación con un ciudadano era considerada incestuosa. Si tenían algún tipo de escarceo y eran descubiertas serían enterradas vivas en una cámara subterránea, pues estaba prohibido derramar su sangre, y su amante era ejecutado.

