Aníbal contrata mercenarios para luchar contra Roma

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Los romanos pensaron que el enfrentamiento con los carthagineses tendría lugar en la península ibérica. Pero la visión estratégica de largo alcance del general Aníbal le llevó a diseñar un plan más ambicioso para el sometimiento de Roma. Mientras el Senado de Roma enviaba todos sus efectivos a la península ibérica, Aníbal dejó a su hermano Asdrúbal al frente de las tropas peninsulares y lanzó a su ejército a una increíble travesía cruzando los Pirineos y los Alpes, para atacar Roma por el Norte.

En el Desembarco de la armada carthaginesa, las tropas desembarcan en el puerto de Cartagena para unirse al ejército de  Aníbal antes de iniciar la marcha hacia Roma.

La Contratación de mercenarios recrea los preparativos de esta gran campaña cuando el general Aníbal ofrece un tributo a las tropas mercenarias a cambio de que sean sus aliadas en la guerra, asegurándose  de contar con el mayor ejército posible para enfrentar a los romanos.

La Marcha de la salida de Aníbal hacia Roma muestra el poderío carthaginés ya que las tropas recorren un itinerario por las calles de la ciudad que les lleva hasta el campamento festero, conmemorando la salida del general carthaginés hacia Roma, con un ejército de aproximadamente cien mil hombres, incluida la caballería y un número considerable de elefantes para transportar materiales y más tarde utilizarlos en la batalla.

Casi en la medianoche del jueves, organizado por la Legión Extraordinarii, el Designio de los dioses  nos muestra a Escévola, comandante de los Extraordinarii y al general Publio Cornelio Escipión en la proximidad de Qart-Hadast cuando acuden a Marta la Siria, pitonisa de la diosa Bellona –hermana de Marte y diosa de la Guerra- para oír el designio de la batalla próxima a iniciarse. Tras un trance de la pitonisa, la Diosa Bellona aparece como mortal con el fin de mostrar su agrado por las ofrendas y desvelar el designio de los dioses: los romanos ganarán la batalla contra los carthagineses y tomarán Qart-Hadast pero a cambio, exigen la vida del comandante de los Extraordinarii.